La violencia interpersonal es la cuarta causa principal de muerte de adolescentes y jóvenes en todo el mundo, pero la tasa varía considerablemente entre las regiones. La violencia interpersonal es responsable de aproximadamente un tercio de todas las muertes de adolescentes varones en los países de ingresos bajos y medianos de la Región de las Américas. Según la Encuesta mundial de salud estudiantil basada en las escuelas, el 42% de los niños adolescentes y el 37% de las niñas adolescentes han sufrido acoso escolar. La violencia sexual también afecta a una proporción significativa de jóvenes: uno de cada ocho jóvenes informa haber experimentado violencia sexual del tratamiento de una artritis

Además, la violencia adolescente aumenta los riesgos de lesiones, el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, los problemas de salud mental, el bajo rendimiento académico y la deserción escolar, el embarazo prematuro, los problemas de salud reproductiva y los riesgos de enfermedades infecciosas y no transmisibles …

Los enfoques eficaces de prevención y respuesta a la violencia incluyen estrategias para mejorar las habilidades de los padres y el desarrollo de la primera infancia, programas para prevenir el acoso escolar, desarrollar las habilidades sociales y de vida de los niños y enfoques comunitarios para limitar el acceso al alcohol y las armas de fuego. El cuidado eficaz y atento de los adolescentes que han sufrido violencia y el apoyo continuo les ayudará a sobrellevar las consecuencias físicas y psicológicas.

Salud mental

La depresión es una de las principales causas de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes, y el suicidio es la tercera causa principal de muerte en el grupo de edad de 15 a 19 años. El dieciséis por ciento de la carga mundial de enfermedades y lesiones en adolescentes y jóvenes de 10 a 19 años se debe a problemas de salud mental. La mitad de todos los problemas de salud mental en la edad adulta comienzan mucho antes, antes de los 14 años, pero a esta edad, en la mayoría de los casos, no se identifican ni se tratan.

Muchos factores afectan negativamente el bienestar y la salud mental de los adolescentes. La violencia, la pobreza, el estigma, la exclusión social y vivir con desastres e inestabilidad humanitarios pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas de salud mental. Las consecuencias de no abordar los problemas de salud mental de los adolescentes se seguirán sintiendo hasta la edad adulta, dañando tanto la salud física como la mental y limitando la capacidad de los adultos para vivir una vida plena.

Desarrollar habilidades sociales y emocionales en niños y adolescentes y brindarles apoyo psicosocial durante la escuela y en otros entornos a nivel comunitario contribuirá a la promoción de la salud mental. Además, los programas que ayuden a fortalecer los vínculos entre los adolescentes y sus familias y mejorar la calidad de las condiciones de vida son fundamentales. Cuando surgen problemas, deben identificarse y tratarse de manera oportuna con la ayuda de trabajadores de la salud competentes y solidarios.

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